Monasterio de Valvanera (La Rioja) desde dentro

Tres monjes del Instituto del Verbo Encarnado custodian el monasterio con mimo y trabajo, y con novedades como la Misa cantada en gregoriano, visitas guiadas al museo renovado y una moderna hospedería

Valvanera rejuvenece desde dentro

Bárbara Moreno / Logroño

(Publicado en noticiasdelarioja.com)

Tres nuevos monjes se levantan a hacer los maitines en el Monasterio de Valvanera, los mismos tres nuevos monjes que utilizan las nuevas tecnologías para comunicarse con el mundo del trabajo y apostolado, chatear, o manejar el Facebook para vender los recursos que les proporciona la hospedería y el restaurante del monasterio. Los tres nuevos monjes son los que un día soñaron con vivir en los parajes riojanos y los que ahora miman y custodian, cuales guardianes eremitas de antaño, a la patrona de La Rioja. Pero también desean que más riojanos y foráneos la visiten y han rejuvenecido el monasterio.

El padre Agustín, de 31 años, y natural de Argentina es el prior de Valvanera. El padre Andrea, de 34, es italiano. Y el hermano Cristóbal, de 31, es chileno. Proceden de la orden del Verbo Encarnado con sede en Barbastro. A la espera de un cuarto compañero que confían llegue pronto, se reparten el trabajo para que un milenario monasterio aún de los Benedictinos, (los que lo custodiaron durante 1.000 años), funcione, y lo hacen sin abandonar oraciones. Y en su tiempo libre, aprovechan los recursos de la zona y hacen senderismo, por ejemplo.

Llegaron en noviembre, durante estos cinco meses han trabajado duro poniéndose al día de todos los menesteres de un monasterio con hospedería incluida. Estos jóvenes han llegado  “con muchas ganas de trabajar y de dar más vida al monasterio principalmente”, pero no solo, en lo concerniente a lo espiritual, sino también en lo turístico y cultural.

Empezando por la primera casuística, ofrecen la misa cantada en gregoriano, una novedad que atrae a más personas. Merece la pena oírles cantar. Y con el buen tiempo van a empezar a hacer misa a las 12.30 horas todos los días de la semana (ahora reservan ese horario para fines de semana y festivos).

En cuanto al segundo propósito (el turístico y cultural), mantienen la hostelería y el restaurante abiertos todos los días del año, salvo Navidad, con una gestión más moderna. Hacen visitas guiadas con un museo renovado. Y siguen vendiendo su famoso licor, además de intentar ponerlo en más líneas comerciales con otros productos riojanos. Por no olvidarse de la riquísima miel.

Cambio de vida

Las facturas, los impuestos, los contratos, las compras o los convenios con instituciones, entre otros asuntos, son novedades que tiene que despachar el padre Agustín, y lo compagina como puede “con la vida diaria de un monje mariano, con gran veneración a la Virgen”. El cuarto de 15 hermanos (siete son religiosos), ha vivido en Roma, ha sido sacerdote en Lituania, y llegó a Barbastro para ser monje.

Quisieron venir a Valvanera por tres motivos: “custodiar la imagen de la Virgen”, explica el padre, “es un orgullo para nosotros que además tenemos el cuarto voto de esclavitud mariana”. En segundo lugar, vinieron para que no se perdiese la tradición monástica en Valvanera, y en tercer lugar “porque Mauro Palazuelos, prior Benedictino del Pueyo (Barbastro) hasta 1936, beato y mártir, es el patrono de los monjes del Verbo Encarnado y fue monje de Valvanera «y siempre hemos sentido una deuda con aquél gran monje”.

Con todo, el padre Agustín muy comprometido con Valvanera y La Rioja, promete hacer todo lo posible para que el monasterio brille y sea un lugar mucho más asiduo de peregrinación de fieles atraídos por la fe, y de los no tan fieles llamados por el propio entorno.

El día a día

El día a día de estos monjes se resume en: se levantan a las 5 de la mañana y dedican un tiempo a la oración, hasta las 7:00 horas que tienen la Santa Misa, a las 7:30 desayunan. Y vuelven a la celda (mucho más moderna y luminosa de la que tenemos en mente y nada que ver con las de la película de El nombre de la rosa), vuelven a orar, y a las nueve empieza el trabajo hasta las 12.30 horas (labores de mantenimiento, limpieza, de licoreros y administración). Y todo en silencio. A las 12.30 vuelven a orar. Y después comen en silencio, mientras uno lee un libro de espiritualidad. Después, una hora de lo que denominan ‘recreación’, en la que pueden hablar entre ellos, después la siesta, más oración, otra hora en la celda para estudiar, la merienda, más tiempo de celda -trabajo y estudio-, oración de nuevo a las 19.00 horas, a las 20.00 horas el canto de las vísperas y después la cena. Los domingos tienen todo el día de recreación, pero con sus respectivos momentos de oración.

Las visitas

El Monasterio de Valvanera regentado por la nueva orden ha incluido visitas guiadas gratis, (se acepta la voluntad) y se muestra y explica la Iglesia, el claustro, un museo mucho más renovado con cantorales (uno de 1817), hábitos antiguos, cuadros, más imágenes y tallas de Valvanera o coronas de la Virgen, o piezas litúrgicas. El horario del Santuario está abierto de 5:30 a 22 horas. Y los visitantes tienen libre acceso a la iglesia antigua y al camarín de la Virgen. Las visitas guiadas o grupos concertados se hacen de 9:30 a 12.00 horas y de 16.00 a 18.00 (previa reserva). Los horarios de misas son de lunes a viernes a las 7.00 horas, y sábados domingos y festivos a las 12.30. Y como novedad las misas son cantadas en gregoriano. En breve habrá misa diaria a las 12.30 horas. La hospedería está abierta todos los días salvo en Navidad. Con precios por habitación que van desde los 45 euros. Y el restaurante también está abierto a diario, con gastronomía y productos de la tierra.

El licor

Es casi costumbre desde hace décadas que los riojanos guarden a buen recaudo una botella de licor de Valvanera en casa para sus invitados. El licor es elaborado por los monjes del Monasterio de Valvanera (vale 12.5 euros). Los nuevos monjes van a empezar a elaborar una nueva ‘cosecha’ en breve, eso sí, cuentan con los ingredientes secretos que les han dejado los benedictinos. Destilan el alcohol y crean el licor como se hacía antiguamente, con el alambique, embotellan y etiquetan a mano. Los monjes también cuidan de las huertas que posee el monasterio en terrazas, aunque primero tendrán que levantar el muro que se ha caído con el agua, y también tienen colmenas propias con esa miel que se vende también bajo el nombre de Valvanera. En la tienda del Monasterio hay infinidad de productos desde velas, a pulseras, rosarios, medallas para bebés o mayores y muchos más recuerdos de viaje. Pero el licor y la miel son los productos estrellas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s